domingo, 28 de febrero de 2016

El fenómeno de la honra y el honor

Este fue uno de los temas más relevantes en el teatro español del Siglo de Oro y del Barroco. Ambas cosas se sustentan en la opinión que los demás tienen de uno mismo, y apenas pueden confundirse con facilidad. El honor es la consideración que un hombre gana por su virtud o sus buenos actos.
La honra, en cambio, se gana con actos propios pero depende de actos ajenos y se pierde igualmente por estos. Solo se recupera con la venganza, es decir, se iguala la honra con la muerte del ofensor.
En la sociedad barroca española, todo lo que un hombre era dependía de lo que era en sociedad, su identidad dependía de su aceptación a un determinado grupo social, el cual le dictaba las estrictas normas que debía cumplir.
Aunque esto sucedía en todos los niveles de la jerarquía social, poseía mucha más importancia en los niveles más altos de esta sociedad. Así, la figura del noble tenía unos deberes a cumplir propios de su condición, y los demás tenían la obligación de reconocérselos como propios. A su vez, el noble debía poseer la capacidad de exigirles ese reconocimiento.
La pureza de sangre (ni judío, ni moro, ni converso, sino cristiano viejo) y la riqueza, además de la nobleza, eran requisitos del hombre honrado.


Los protagonistas de esta obra, El Perro del Hortelano, de Lope de Vega, son dos jóvenes nobles a los que se trata de arrebatar su honra

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